Las reacciones al mensaje de rendición de cuentas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, emitido este 31 de mayo de 2026 con motivo de los dos años del triunfo electoral de la Cuarta Transformación, muestran una profunda división entre el bloque oficial y los sectores de oposición. 

Las declaraciones de la mandataria —quien enfatizó que "nada ni nadie detendrá la transformación", defendió la soberanía nacional frente a presiones externas y aseguró que ningún deshonesto puede esconderse en el movimiento en alusión a las tensiones por los casos de Sinaloa y Chihuahua— detonaron posturas encontradas de manera inmediata.

Los gobernadores, funcionarios y legisladores de Morena respaldaron firmemente el balance gubernamental. 

Mandatarios como Julio Menchaca de Hidalgo e Indira Vizcaíno de Colima organizaron asambleas y transmisiones masivas en plazas públicas, celebrando lo que calificaron como logros históricos en soberanía y bienestar social.

Menchaca Salazar reconoció el valor de la presidenta y reiteró todo su apoyo a la jefa del ejecutivo en los momentos difíciles.

Sectores al interior del partido destacaron que Sheinbaum logró consolidar su propia ruta política, manteniendo niveles altos de aprobación (cercanos al 70 por ciento según encuestas citadas por analistas del movimiento), frente a lo que describen como embates nacionales e internacionales.

También aplaudieron la postura firme de la presidenta ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, secundando la idea de que México no es “piñata” de gobiernos extranjeros ni de élites económicas.

Los partidos de oposición Partido Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC) junto con analistas y críticos del gobierno reaccionaron con severidad ante el discurso.

Dirigentes opositores acusaron que el informe ignoró las crisis de violencia en entidades clave.

Utilizaron el discurso de "honestidad" de Sheinbaum para exigir deslindes reales y acciones judiciales contra exfuncionarios implicados en investigaciones de narcotráfico, particularmente vinculados al estado de Sinaloa.

Diversos analistas políticos advirtieron que la retórica de la presidenta —al encasillar las críticas como "campañas financiadas por el conservadurismo extremo" o medios con deudas fiscales— profundiza activamente la polarización social en el país. 

Críticos en redes sociales y bloques opositores calificaron el festejo en el Monumento a la Revolución como un acto de "acarreo masivo" y un gasto innecesario de recursos públicos enfocado en la propaganda política más que en una verdadera rendición de cuentas.

El entorno digital reflejó la misma fragmentación que el ámbito político institucional.

Los simpatizantes viralizaron etiquetas de apoyo como #ClaudiaDaResultados y celebraron la continuidad de los programas del Bienestar (como la ampliación de becas para educación básica en este 2026).

Los detractores enfocaron sus réplicas en las promesas incumplidas en materia de economía, salud y pacificación del país, argumentando que el "segundo piso de la transformación" mantiene las mismas fallas estructurales del sexenio anterior.

Hay actos políticos que buscan convencer y actos que buscan demostrar. El informe de rendición de cuentas que la Presidenta Claudia Sheinbaum encabezó este domingo 31 de mayo en el Monumento a la Revolución perteneció, sin ambigüedad, a la segunda categoría. La convocatoria a la Plaza de la República y en las plazas públicas del país buscaba algo más que enumerar logros, programas, obras o cifras; pretendía medir el capital social de un movimiento que sigue apostando por la calle como fuente de legitimidad. Morena no convocó a un informe, convocó a una demostración de vigor institucional en un momento en que varios de sus flancos acusan fisuras.

El dispositivo fue quirúrgicamente deliberado en su arquitectura. El evento se transmitió de manera simultánea en las plazas públicas de las 32 entidades del país, con los gobernadores morenistas enlazados  en cadena para exhibir presencia territorial. Gobernadores y gobernadoras hicieron un enlace al Monumento a la Revolución para mostrar cómo se concentraba la gente en sus estados para seguir la “Rendición de Cuentas”. El formato supone que la suma de treinta y dos plazas medianas equivale, en términos de narrativa, a una mayoria ciudadana decantada por la 4T. La operación es inteligente, aunque no infalible,  multiplicar los escenarios dispersa también la lectura crítica de cada uno.

La principal avenida del corazón de la Ciudad de México, Paseo de la Reforma, se encontraba cerrada por centenares de personas que avanzaban hacia el Monumento a la Revolución, y el lugar se encontraba abarrotado. Los asistentes llegaron de distintas entidades, ondeando banderas de México, de sindicatos, alcaldías y diversas entidades del país. La imagen era poderosa.

En lo discursivo, la Presidenta Sheinbaum apostó por dos ejes dominantes. El primero fue el recuento de resultados: informó que se aprobó la semana laboral de cuarenta horas y destacó que los programas de bienestar alcanzarán al cierre de 2026 a más de 42 millones de derechohabientes, con una inversión de un billón 300 mil millones de pesos canalizados a través del Banco del Pueblo, entre otros. El segundo eje, más urgente desde la lógica política, fue la soberanía. La presidenta defendió la soberanía nacional y advirtió que permitir la intervención de otros países en asuntos internos equivale a una injerencia, subrayando que México es un país libre, independiente y soberano. Cuestionó si algunas posturas provenientes de Estados Unidos responden realmente al combate del crimen organizado o a intereses políticos de sectores de la ultraderecha estadounidense de cara a las elecciones de 2027 y 2030. La retórica soberanista es, en circunstancias como ésta, un recurso eficaz para cerrar filas hacia adentro y justificar, hacia afuera, decisiones que de otro modo resultarían costosas de explicar.

El contexto inmediato lo exigía. La operación realizada buscaba cercanía sin exhibir los viejos rituales de movilización masiva; Morena puso en practica otra forma de medir músculo territorial. El festejo cambiaba de formato, no de fondo. Esa es la lectura que debe prevalecer. El partido gobernante no renuncia a la calle, pero aprende a dosificarla. Sustituye la concentración única y colosal por una red de plazas controlables, donde el fracaso parcial de una no compromete el relato global.

El Monumento a la Revolución albergó este domingo un acto de poder. Si fue también un acto de fe colectiva genuina, eso lo dirán las urnas en 2027, no los contingentes del domingo.

Más gritos

Mayo 31, 2026

 

A puro grito, declaraciones que distorsionan la realidad y movilización de acarreados pretenden resolver los problemas del país y de Hidalgo, no creo que lo logren. 

Con motivo de los dos años del triunfo y llegada de la primer mujer presidenta de la República Mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo obligó al desplazamiento de funcionarios y uno que otro civil a concentrarse en 32 plazas públicas, entre las cuales la plancha de cemento frente al Palacio de Gobierno de Hidalgo fue una de estas.

Son descarados y sobra decir cínicos en cuanto a la movilización de autobuses para que llegará la audiencia voluntariamente a fuerza en domingo y que estuvo a pleno sol viendo la transmisión virtual.

Hidalgo cerró la semana con un escándalo mediático en la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo, el encargado del despacho de ésta, Francisco Fernández Hasbun, figura tan desgastada lleva junto con su antecesor abonando a perder la credibilidad sobre la supuesta justicia versión 4T.

Otro escándalo silencioso es el de Juan Carlos Martínez Domínguez, para unos prestanombres de los empresarios-gobernadores y para otros un exitoso emprendedor que surgió de la nada a flamante millonario.

Presente no solo dentro del organigrama del actual gobierno de la 4T, también en compañías con jugosos contratos adjudicados desde el Poder Ejecutivo estatal, vaya sello de “no somos iguales”.

A nivel federal rebasamos el mes inmersos en una crisis bilateral con Estados Unidos y suponen que el pueblo bueno y sabio olvidará, y creerá ciegamente en el discurso oficial de defender la patria.

En Hidalgo, están saliendo a relucir las corruptelas del primer piso de la cuarta transformación y no pasa nada, en el discurso oficial desvían los temas.

Sin embargo, ambos tienen la similitud: va en caída libre su movimiento de regeneración debido a las agravantes cometidas por quienes prometieron no repetir el pasado.

Mejor pónganse a leer y analizar la Encuesta sobre calidad e impacto gubernamental que acaba de publicar el INEGI y convoquen a la movilización social para resolver juntos los problemas y no andar enfrentando a la población entre sí.

DE MIS TREBEJOS

No veo a la diputada federal por Actopan y exalcaldesa de ese municipio, Tatiana Tonatzin P.Ángeles Moreno defender su promesa en materia de vivienda hecha a los trabajadores de dicho ayuntamiento y sí, junto con su enemiga Imelda Cuellar, sepultar sus palabras con basura que depositan en el terreno donde se iban a construir. Tampoco los funcionarios levantan la voz, quizá por temor a perder sus fuentes laborales 

Estaremos al pendiente, si un grupo de alcaldes hace llegar un documento a la Presidencia de la República sobre supuestas intimidaciones y torturas de la cuales han sido objeto, especialmente si incluyen nombres de los presuntos culpables. 

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Existe

Mayo 28, 2026

 Actualmente estamos viviendo en nuestro país una guerra intestina para posicionar la narrativa de que algunos mandatarios emanados de Morena tienen nexos con la delincuencia organizada, esta guerra se ha trasladado mayormente al terreno digital, los 99 millones de usuarios activos representan el 74.9% de la población total en México.

Hay algo perturbadoramente simétrico en el argumento que circula con insistencia entre los voceros del partido gobernante, la oposición opera con bots, se reciclan narrativas de los medios criticos y los independientes rematan sin decoro en una operación coordinada para destruir a la Cuarta Transformación. El argumento no es, en su totalidad, falso. Pero su verdad parcial es precisamente el instrumento de su falsedad mayor.

Comencemos por lo que es cierto. Las redes sociales sí se prestan a la coordinación artificial de narrativas. Los bots existen, los trolls existen, y las campañas de descrédito financiadas con dinero privado, con dinero público o con ambos, son una realidad documentada en democracias de todo el mundo. México no es la excepción, y la oposición tradicional, fragmentada y sin proyecto, ha recurrido al escándalo mediático como sustituto del programa político. Ciertos actores repiten palabras como “narco”, “dictadura” o “crisis” en una cadencia que sugiere coordinación.

Hasta ahí llega la parte sólida del argumento de quienes señalan y generalizan. Lo que sigue es donde la narrativa oficial colapsa sobre su propio peso. La tesis de que toda crítica es operación coordinada, de que todo periodismo incómodo es desinformación y de que toda voz disidente responde a un “bloque” orquestado desde el exterior no es análisis de comunicación política, es el manual clásico de la descalificación autoritaria. Lleva el nombre de quienes lo formularon, de Harold Lasswell a Jacques Ellul, y antes que ellos lo practicaron con maestría los regímenes que menos le gustaría evocar a la 4T.

El problema estructural del argumento es epistemológico, hace imposible la refutación. Si cualquier crítica puede ser catalogada como operación de guerra psicológica, ninguna crítica puede ser legítima. Si toda cuenta que usa la palabra “narco” es un bot coordinado, entonces el periodismo de investigación que documenta vínculos entre crimen organizado y funcionarios electos queda automáticamente descalificado antes de ser leído. Ese es el objetivo real del mensaje, no el análisis del contenido en las redes sociales.

Hay además una ironía, la acusación de coordinación artificial se difunde, ella misma, con una cadencia y uniformidad que resulta difícil atribuir a ciudadanos espontáneamente indignados. El mismo texto, las mismas frases, los mismos hashtags, los mismos patrones de publicación en cuentas afines al gobierno. La fábrica del consenso que describen medios que publican, bots que replican, influencers que viralizan, es exactamente el circuito que utilizan para posicionar la narrativa de que no existe tal circuito del lado oficial. 

Edward Bernays, el fundador moderno de las relaciones públicas, lo dijo con descarnada claridad: el verdadero poder no está en convencer a las masas de una idea, sino en convencerlas de que la idea que les conviene al poder es la idea que ellas mismas tuvieron. La operación que se denuncia es, con una precisión casi pedagógica, la operación que se ejerce.

Esto no rehabilita a la oposición ni absuelve a los actores que sí operan con mala fe. Significa que el debate sobre la calidad de la conversación pública en México requiere honestidad de todas las partes. Un gobierno que controla presupuestos de comunicación social que históricamente han servido para premiar coberturas favorables y castigar las incómodas no puede erigirse en árbitro de la autenticidad informativa. Un partido que ha construido su base de influencia digital sobre estructuras de amplificación colectiva no puede presentarse como víctima de la propaganda coordinada. 

La guerra psicológica digital existe. La manipulación algorítmica existe. La información falsa existe. Pero el antídoto no es la contrapropaganda gubernamental disfrazada de análisis crítico en medios afines. El antídoto es la ciudadanía informada, el periodismo independiente con estándares verificables y las instituciones autónomas capaces de regular sin obedecer. Tres cosas que, en México, a mi parecer permanecen amenazadas desde múltiples frentes.

Cuando el poder acusa a sus críticos de hacer exactamente lo que él practica, no estamos ante un ejercicio de transparencia, estamos ante el gesto más viejo de la política. Conviene llamarlo por su nombre.

 

El concepto de "crear ciudadanía" por parte de Morena es un tema de intenso debate en México, con posturas polarizadas que lo ven,  ya sea como un proyecto legítimo de transformación social,  o como una estrategia clientelar de control político 

Recolecté en diversos medios impresos y electrónicos, algunos  los principales argumentos de ambas perspectivas que ahora sintetizo para el lector. 

Quienes defienden las acciones del partido en el Poder, argumentan que sí existe un esfuerzo real por construir una nueva ciudadanía a través de los siguientes mecanismos:

Inclusión social.

Los programas sociales universales buscan dar autonomía económica a sectores históricamente vulnerados. 

Justicia distributiva.

Se promueve la idea de que los apoyos económicos son derechos constitucionales y no dádivas gubernamentales.

Politización de la base.

Se fomenta la participación y el interés de las clases populares en las decisiones públicas del país. 

Democracia directa.

El impulso a mecanismos como la revocación de mandato o las consultas populares busca empoderar al ciudadano frente a los gobernantes.

Por otro lado, los críticos, opositores y diversos analistas políticos sostienen que el concepto se utiliza como una fachada para consolidar el poder del partido, señalando que todo es un andamiaje de clientelismo electoral. 

Los programas sociales masivos se utilizan para generar dependencia económica y asegurar votos en las urnas. 

Erosión institucional.

La narrativa oficial debilita a los organismos autónomos (como el Instituto Nacional Electoral (INE), o el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), que garantizan los derechos ciudadanos frente al Estado.

Polarización social.

Se critica que el discurso oficial divide a la población entre "el pueblo bueno" y los adversarios, fragmentando el tejido ciudadano.

Falta de pensamiento crítico.

También argumentan que se busca la lealtad ciega al proyecto de la "Cuarta Transformación" en lugar de un cuestionamiento ciudadano independiente

Aquí, unos unos pocos conceptos populares a favor y en contra de lo que para unos es transformación y para otros retórica.

¡Grítalo!

Mayo 24, 2026

 

Hay que celebrar, hay que gritar, hay que llenar la plaza y decirlo fuerte y claro: Morena triunfó por segunda ocasión y es el partido político dueño del país; hace dos años se consumó el continuismo, el dos de junio de 2024, y llegó la primera mujer presidenta con “A” de la República Mexicana.

Casi 36 millones de almas mexicanas se volcaron a marcar la boleta a su favor en los comicios de aquella fecha y superó al mismísimo, hoy impronunciable, ya saben quién.

Y con ello, lo que ahora sabemos: es un narcopartido, hay narcogobiernos estatales y municipales, narcosenadores, narcodiputados… conforme a investigaciones y no de las instituciones nacionales sino por instancias de otro país.

Y también tenemos reformas a leyes para que se aplaque a la oposición, lo que ello signifique, y se someta al pueblo bueno y sabio para que Morena siga en el poder, porque si el PRI pudo, ellos por qué no. 

Por si fuera poco, a todo nuestro presente añadir que le falta poco menos de tres largos años al gobierno de Donald Trump y ha sido un verdadero dolor de, de, de producto de gallina para la narcopolítica mexicana. 

Y se viene algo peor para Hidalgo: una crisis económica porque están cayendo más la remesas, uno de los principales factores que mueven el dinero líquido en los municipios. 

Así que hay motivos para gritar, cada quien su frase, según su sentir y por supuesto el monto del programa social que recibe.

DE MIS TREBEJOS

El mejor chiste de la semana que concluyó, es que renovaron la presidencia de la Asociación de Alcaldes de Hidalgo.

 

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Sobre las brasas

Mayo 17, 2026

 

La instalación de los consejos municipales y comités de Morena en Hidalgo enfrentan agrias críticas y tensiones internas.

A pesar de que la dirigencia estatal reporta el avance del proceso, las bases y diversos liderazgos locales manifiestan su inconformidad abiertamente. 

Las principales acusaciones y focos de conflicto refieren influyentismo porque hay imposición de perfiles y prácticas de favoritismo en la integración de las estructuras. Ante esto, el dirigente estatal del partido, Marco Antonio Rico Mercado, tuvo que hacer un llamado público para pedir que se formalicen las denuncias ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ). 

También hay acusaciones sobre la compra de voluntades y acarreo en municipios como Mineral de la Reforma.

En esas localidad, el proceso vive momentos críticos, incluyendo la suspensión previa de asambleas debido a escándalos.

Se denunciaron públicamente prácticas contrarias a los principios del partido, como el reparto de insumos a cambio de afiliaciones y votos para controlar los comités seccionales.

La toma de protesta de los consejos locales ocurre en medio de marcadas fracturas en varias secciones electorales.

Los choques entre facciones que buscan controlar los comités han provocado discusiones, interrupciones en las reuniones y llamados urgentes a la unidad por parte de la cúpula morenista, la cual insiste en que estas designaciones no aseguran candidaturas para futuros procesos. 

Las asambleas informativas y de organización continúan, pero el descontento de las bases persiste ante lo que consideran un alejamiento de la selección democrática interna.

Largos 24 días

Mayo 17, 2026

 

A la menor provocación en cualquier municipio hay un estallido de inconformidad social y suena más recio cuando se trata de quienes se autodenominan de la cuarta transformación.

Hidalgo y sus habitantes cayeron en el juego de la polarización entre civiles, a propósito de que los tres niveles de gobierno son del mismo color, lo que le sirve de distractor a los gobernantes, una cortina de humo para no entrar en lo importante, lo sustancial, el fondo de la causa: la corrupción en sus filas de funcionarios. 

Estamos inmersos en una crisis de credibilidad en quienes detentan el poder político y están al mando de la administración pública, que con muchos errores, va saliendo adelante. 

Le faltan aproximadamente dos años y tres meses para concluir a los protagonistas del primer piso de la cuarta transformación en el estado; 1.3 años a los diputados federales y locales, así como a alcaldes, síndicos y regidores. 

No va ser fácil para los hidalguenses de a pie llegar a la mitad del 2026 porque habrá derroche del dinero público, no para obras ni acciones que solucionen problemas, sino para el 'desmadre' que nos hará olvidar , distraer, hasta agradecerles "por alejarnos de la realidad", dirán muchos.

Ese ha sido el sello de Morena.

A divertirse cada fin de semana en lo que llegamos al cinco de septiembre. Posteriormente arranca el calendario electoral. 

Para entonces, que la presión en el entorno político-narco-gubernamental haya disminuido y que estos largos 24 días que faltan para el torneo FIFA 2026 ya no traigan más investigaciones contra los militantes del partido político guinda. 

DE MIS TREBEJOS

El sábado me contó un actopense que le llamó vía telefónica una mujer de una encuestadora. Lo destacado e inverosímil para él, que le preguntaron si está a favor de la reelección de Tatiana Tonatzin P.Ángeles Moreno como diputada federal; de Miguel Moreno Zamora a la curul local, y la peor de las tres preguntas en ese sentido, la de Imelda Cuellar a la presidencia municipal.

Lo sucedido al Mirrey de Pachuca, es la realidad que se vive en Hidalgo: alcaldes que gobiernan en el mundo virtual, porque en el real no dan una y así andan pensando en competir en el 2027.

 

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Control de plagas.

Mayo 14, 2026

El gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar endureció las acciones de su política de seguridad pública e instruyó “cero tolerancia” a la corrupción policial, el equipamiento masivo de las corporaciones y el combate frontal al crimen organizado. 

El mandatario estatal sostiene firmemente que en Hidalgo la aplicación de la ley es imparcial y se castiga a los delincuentes "trátese de quien se trate".

La reciente detención de elementos policiales y la captura del director y subdirector de Seguridad Pública de Tezontepec de Aldama bajo acusaciones directas de narcomenudeo, son la punta de lanza de una operación “limpieza” que continuó en Progreso de Obregón con el arresto de nueve policías investigados por lesiones y homicidio doloso.

En varios medios de comunicación, el gobernador rechazó tajantemente que esa detenciones obedezcan a persecuciones políticas o partidistas. 

Menchaca Salazar detalló que la conectividad del estado atrae a delincuentes que intentan evadir la justicia, lo que trae como consecuencia, detenciones prioritarias.

Las autoridades de seguridad coinciden en que existe una “Alerta preventiva” en Hidalgo, que es una advertencia previa por repuntes específicos en la tasa de homicidios en zonas colindantes al Estado de México, principalmente.

En cuanto a la seguridad en carreteras locales hay una negativa oficial a las denominadas “alertas de viaje internacionales”, con base en el argumento de que Hidalgo permanece bajo condiciones de tranquilidad y atractivo para la inversión lícita

Por su parte, el y titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), Salvador Cruz Neri, mantiene sintonía a la política de mano dura, orientada a la erradicación de mala prácticas locales. 

Recientemente, el secretario instruyó la destitución de mandos ineficientes y reforzó la acción de intolerancia a la corrupción.

El mes pasado, Cruz Neri lanzó una advertencia pública al mando coordinado municipal de Pachuca y acordó con el alcalde Jorge Reyes, cambios en el área de seguridad debido al repunte delictivo y presuntas anomalías operativas.

El secretario de Seguridad patentizo su descontento ante la falta de respuesta y nula coordinación por parte del ahora ex jefe policial de Pachuca, Juan Manuel Ayala Guarro.

Pero el secretario no se detuvo ahí, casi inmediatamente después de resolver en Pachuca el cambio de estafeta policial, ordenó revisiones en Mineral de la Reforma y otras demarcaciones metropolitanas tras recibir constantes quejas ciudadanas por detenciones arbitrarias y extorsión a transportistas. 

También ordenó ejecutar relevos inmediatos de mandos locales para romper inercias viciosas y evitar compromisos delictivos en los municipios.

Derivado de este modelo se conoció el arresto directo y puesta a disposición de elementos estatales (como los capturados en la carretera Pachuca–Tulancingo) imputados por despojar de de dinero en efectivo a automovilistas.

Cruz Neri reportó que bajo su gestión, el 98.7 por ciento de la Policía Estatal ya cuenta con Certificado Único Policial (CUP).

Igualmente, se aceleró la baja de agentes que reprobaron controles de confianza.

No es populismo

Mayo 10, 2026

 

Existe una frase que en la comunicación política se repite con frecuencia pero se practica con escasez; “La comunicación no es lo que dices, sino lo que el otro entiende”. Actualmente, esa máxima ha dejado de ser un mero consejo retórico para convertirse en un imperativo. El paradigma cambió. No con la parsimonia característica de la burocracia sino con la contundencia de una ruptura. Y ante esa ruptura, la pregunta no es si los gobiernos deben adaptarse, eso ya no está en discusión, sino cómo hacerlo con convicción y resultados verificables.

Durante décadas, la comunicación gubernamental operó bajo la lógica del evento impecable, el slogan de sala de juntas y la imagen pulida hasta el milímetro. Esa arquitectura funcionaba cuando los medios tradicionales actuaban como filtros controlables. Ese ecosistema ya no existe, y pretender sostenerlo es desperdiciar recursos públicos en mensajes que el ciudadano, familiarizado por años de promesas incumplidas, descifra con rapidez y descarta con desconfianza.

El camino es abandonar el marketing político de fachada, lo que no implica renunciar a la comunicación estratégica. Implica reorientarla. Un gobierno puede, y debe, ser estratégico en sus mensajes, siempre que esa estrategia parta de una premisa diferente, la autenticidad no es debilidad comunicacional; es, en este momento histórico, la ventaja competitiva más poderosa que un funcionario puede cultivar.

Reconocer públicamente que una obra se retrasó, explicar con honestidad por qué, y comunicar el nuevo plazo con precisión no destruye la imagen gubernamental. La reconstruye sobre bases sólidas. Los ciudadanos no esperan perfección; esperan honestidad.

El social listening, la escucha activa y sistemática de lo que la ciudadanía expresa en redes, foros, grupos de WhatsApp y plataformas digitales, sigue siendo en la mayoría de las variadas areas gubernamentales una herramienta de monitoreo de crisis. Lo que ya es un desperdicio estratégico de primer orden.

Bien diseñada, la escucha social puede convertirse en un sistema de alerta temprana para la política pública; identificar dónde falla un programa antes de que el fracaso sea visible y se vuelva escándalo, detectar qué problema público no está siendo nombrado desde las instituciones, reconocer qué la angustia cotidiana, el desabasto, el corredor inseguro, la ventanilla que no responde,  merece una acción concreta antes de convertirse en estallido.

La propuesta operativa es directa, cada oficina de comunicación social debería contar con un protocolo formal de escucha ciudadana que no termine en el reporte semanal de métricas, sino que alimente, con mecanismos claros y plazos definidos, la agenda de las dependencias responsables. Escuchar sin cauce institucional es un gesto vacío. Escuchar con capacidad de respuesta es gobernanza.

Una comunicación gubernamental que habla con un solo tono para todos sus interlocutores no comunica, transmite. Y la transmisión, en un entorno de saturación informativa, simplemente no llega.

La solución no es complicada en su lógica, aunque sí en su ejecución. Una misma política pública puede y debe comunicarse en formatos distintos según el interlocutor. El video corto que explica en lenguaje llano el beneficio de un programa social, el hilo con datos duros para quien quiere profundidad, la reunión comunitaria para quien prefiere la voz y la presencia física. No son contradicciones; son capas del mismo mensaje verdadero, adaptadas a quien necesita recibirlo.

Esto exige equipos de comunicación con capacidad creativa real, no solo operativa. Y exige también la voluntad política de invertir en esa capacidad como se invierte en infraestructura: porque los rendimientos, aunque menos visibles en el corto plazo, son igualmente estratégicos.

La inteligencia artificial ha llegado a la comunicación gubernamental de forma inevitable. Y con ella, una paradoja que conviene nombrar: a mayor sofisticación tecnológica para segmentar y personalizar mensajes, mayor es la demanda ciudadana de autenticidad humana.

La IA puede optimizar tiempos de publicación, analizar tendencias, segmentar audiencias y generar insumos. Lo que no puede replicar es la empatía que surge cuando un servidor público mira a los ojos a quien padece un problema y asume, con honestidad, la responsabilidad de resolverlo.

Usar la inteligencia artificial para hacer más eficiente la comunicación, pero brindar el toque humano en cada punto de contacto que realmente importa. La credibilidad, el activo más escaso y más valioso de la política contemporánea, no se genera con algoritmos. Se genera con coherencia entre el discurso y la acción, y con la disposición genuina a corregir el rumbo cuando la evidencia lo exige.

La pieza final, y la más exigente es también la más transformadora. La comunicación política se legitima o se deslegitima en el terreno de las acciones concretas. No basta con escuchar con atención ni con comunicar con habilidad si el circuito no cierra en política pública verificable.

Dar cauce institucional al sentir ciudadano no es populismo reactivo. Es el ejercicio maduro de la responsabilidad del servicio público, identificar la demanda legítima, procesarla con rigor institucional, traducirla en acción pública medible y comunicar ese proceso, con sus avances, sus obstáculos y sus correcciones con la misma transparencia con que se escuchó la queja original.

Ese ciclo virtuoso es perfectamente construible. Requiere voluntad política, estructuras de comunicación con atribuciones claras, mecanismos formales de retroalimentación y, sobre todo, la convicción de que gobernar bien y comunicar bien no son tareas separadas: son las dos caras del mismo compromiso con la ciudadanía.

Los gobiernos que entiendan eso no solo comunicarán mejor. Gobernarán mejor. Y esa diferencia, al final del día, es la única que verdaderamente importa.

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