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El Quid

Agosto 09, 2026 38

Es practica común en los gobiernos publicitar y socializar la obra pública realizada, los programas sociales y las giras de gabinete. El relato existe, esta a la vista de todos  y tiene sustento: hospitales rehabilitados, calentadores solares subsidiados, unidades nuevas para el Tuzobús entre muchos otros más. Pero repetir los logros en esta columna agota su valor informativo, porque ya lo dijeron todos. El dato que distingue de verdad a la administración del gobernador Julio Menchaca Salazar es la solidez de la hacienda pública. Ahí, se encuentra el quid que explica por qué este gobierno destaca en comparacion con sus antecesores. 

En julio, Fitch Ratings ratificó a Hidalgo en AA+(mex) con perspectiva estable, la tercera mejora consecutiva de la agencia en tres años. Semanas después, S&P National Ratings elevó al estado a mxAA-, la calificación más alta que Hidalgo recibe en 26 años. Moody's, por su parte, había subido la nota estatal a AA.mx en diciembre de 2025, con una razón de efectivo a pasivos circulantes de 5.2 veces, muy superior al promedio de sus pares. Tres calificadoras internacionales, tres lecturas independientes, una misma conclusión: las finanzas de Hidalgo funcionan. 

Ese veredicto técnico tiene grandes números detrás. Los ingresos propios del estado crecieron 96% en cuatro años, de 4,916 millones de pesos en 2021 a más de 9,636 millones en 2025. La recaudación del impuesto sobre nómina, uno de los termómetros más fiables de la actividad económica formal, pasó de 1,426 a 2,961 millones en el mismo periodo. El endeudamiento proyectado para 2025-2026 se mantiene en 15.1% de los ingresos operativos, un nivel bajo para el estándar nacional. Y el Fondo General de Participaciones registró en Hidalgo un crecimiento del 40% durante esta administración, frente al 25% del sexenio anterior: primer lugar nacional, como reporto la Secretaría de Hacienda federal.

Estos indicadores importan porque miden algo que ningún boletín de prensa puede magnificar, la disciplina sostenida en el ejercicio del gasto. No hablamos de una fotografía favorable ante la cercania electoral del 2027, sino de una trayectoria de tres años consecutivos de mejora crediticia, confirmada por agencias que no responden a la narrativa oficial ni a la oposición, sino a los resultados y balances de las finanzas públicas. 

La prueba de esa fortaleza llegó, sin embargo, por el peor camino posible. En octubre de 2025, una vaguada monzónica azotó el norte de Hidalgo, afectó a 28 municipios y 236 comunidades. Ningún manejo hacendario compensa tal lamentable suceso y la pérdida de vida humana. Pero cabe observar cómo respondió el aparato fiscal del estado ante la emergencia, independientemente de la respuesta organizada a los damnificados.

Hidalgo ejecutó en 2025 más de 8,115 millones de pesos en reconstrucción, cifra que se combina con los 41,865 millones de pesos anunciados por el gobierno federal para infraestructura en la región. La disciplina presupuestaria previa, la misma que reconocieron Fitch, Moody's y S&P, permitió redirigir recursos hacia la reconstrucción sin desestabilizar las cuentas públicas ni frenar la inversión ordinaria en el resto del estado. Las "Rutas de la Transformación para la Reconstrucción", que el gobernador encabezó personalmente por los 28 municipios afectados, no son solo un ejercicio de cercanía política: son la evidencia de que el estado tenía margen fiscal para actuar sin recurrir a un endeudamiento de emergencia.

Ese matiz, finanzas sanas como condición previa para responder a una catástrofe,  rara vez aparece en la cobertura sobre Hidalgo. Se habla de las obras, de los puentes reconstruidos en Huehuetla, de los caminos rehabilitados en la Sierra Gorda. Pocas veces se explica que esas obras fueron posibles porque, cuatro años antes de la tragedia, alguien decidió no gastar el estado hasta el límite.

A  casi cuatro años de gestión, con una aprobación ciudadana que Demoscopía Digital ubicó en 69.8% en junio, el gobierno de Menchaca podría conformarse con el relato fácil de los programas sociales. Pero no lo necesita. Su argumento más sólido no está en la plaza pública, sino en los reportes que las agencias calificadoras suben a la Bolsa Mexicana de Valores. Ese es el dato que la próxima carrera por la gubernatura de Hidalgo tendrá que superar, y el que, hasta ahora, nadie en el debate político local ha sabido explicar con la claridad que merece.

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Last modified on Domingo, 09 Agosto 2026 19:18