Print this page

Colecta para la revolución

Marzo 16, 2026 20

 

Hay gestos políticos que dicen más de lo que aparentan. El reciente llamado del expresidente Andrés Manuel López Obrador para que los mexicanos hagan donaciones en apoyo a Cuba es uno de ellos.

La petición, presentada como un acto de solidaridad con el pueblo cubano, tiene una carga política imposible de ignorar. No es sólo un gesto humanitario. Es la continuidad de una relación histórica entre el poder mexicano y el régimen nacido de la Revolución Cubana.

Una relación larga, estratégica y profundamente ideológica. Que inicio con Gutierrez Barrios en 1956 cuando era agente de la temible DFS, cuando capturó en la CDMX a dos activistas revolucionarios. Uno era Fidel Castro y el otro Ernesto Che Guevara. Los dos revolucionarios habían instalado en Abasolo, Tamaulipas, un campamento para entrenar compatriotas cubanos. Los dejo libres por asi convenir los intereses de México, un año después partirían del puerto de Tuxpan, 82 revolucionarios abordo del yate Granma rumbo a la isla.

México no fue un espectador accidental. Fue el escenario donde la revolución terminó de cocinarse. Durante el gobierno de Luis Echeverría, el hombre clave para la relación con la Habana fue Fernando Gutiérrez Barrios.

Apartir de ese momento nuestro país mantuvo relaciones diplomáticas con Cuba cuando casi toda América Latina rompió con el régimen comunista. Aquello no era sólo un gesto diplomático; era una decisión estratégica. La relación implicaba comunicación directa entre los aparatos de seguridad de ambos países.

Existía un acuerdo tácito. Cuba evitaría respaldar movimientos guerrilleros en México. Y nuestro país, por su parte, mantendría un canal privilegiado con La Habana.

En el tablero de la Guerra Fría, el PRI jugaba a dos bandas: neutralidad internacional, pero interlocución directa con el régimen castrista. En los años setenta América Latina ardía en insurgencias. México necesitaba evitar que el fuego revolucionario se encendiera dentro de sus fronteras.

Cuba, por su parte, necesitaba aliados diplomáticos en el continente para romper su aislamiento.

El resultado fue un acuerdo silencioso: estabilidad interna para México, legitimidad internacional para Cuba.

 

@David_Tenorio

 

Rate this item
(0 votes)
Last modified on Lunes, 16 Marzo 2026 22:41