Se complican la inseguridad en Hidalgo y el discurso oficial no alcanza ya para mantener la calma entre los sectores más afectados por la delincuencia.
El combate al robo de combustible y las vertientes que derivan, es permanente pero no avanza, las cifras del gobierno federal ubican a Hidalgo como la primera entidad a nivel nacional con mayores índices de sustracción a pesar de los operativos coordinados.
Delitos como el robo y asesinato también registran un alza, sin embargo, las autoridades locales se niegan a reconocer este hecho, que además parece expandirse a diferentes regiones de la entidad.
Muchos de estos delitos tienen características que distinguen a células del crimen organizado, pero no son resueltos o al menos no se informa de ello.
Un recuento breve:
El 22 de mayo pasado, se localizó el cadáver desmembrado de un hombre, dentro de una bolsa de plástico negra en la comunidad de San Nicolás, municipio de Tulancingo.
El 29 de julio, Fueron encontradas dos bolsas con restos humanos en el paraje conocido como Rincón del Agua, municipio de Singuilucan. Los peritos confirmaron que los restos en ambas bolsas pertenecían a la misma persona.
El 30 de septiembre pasado en la zona de Xayahualuco, municipio del Cuautepec, se localizaron los restos de dos hombres dentro de bolsas de plástico.
El 13 de noviembre también en Cuautepec, la policía localizó restos de dos hombres, uno de ellos dentro de una maleta; los restos fueron abandonados en la comunidad de Almoloya-Vista Hermosa.
Los crímenes antes descritos tienen las mismas características, pero a ellos se suman muchos otros hechos violentos como asesinatos a alcaldes, jefes de la policía, taxistas o elementos de la procuraduría de justicia.
Bajo esta perspectiva ¿qué objetivo tiene negar u ocultar, que hay un incremento de criminalidad en la entidad?